“En muchas zonas del este de Treviño y Montaña Alavesa, entre el 30 y el 50% de los topónimos de hoy en día son en euskera.”

Andoni Llosa Ozaita (1970) es, hoy en día, el responsable del proyecto Fauneando, que tiene como objetivo visibilizar y acercar la vida forestal a la ciudadanía. Durante varios años trabajó como técnico de euskera de la Montaña Alavesa y Condado de Treviño, y publicó trabajos sobre la toponimia local. Hoy en día, también es miembro del Instituto IBITA del Condado de Treviño, pero, en esta ocasión le hemos entrevistado a raíz del trabajo “Palabras y topónimos de origen vasco en el municipio de Lagrán”, realizado hace algunos años pero publicado en 2017. El 23 de septiembre, en Lagrán, in situ, tendremos la ocasión de disfrutar de la presentación del libro, con una charla y un itinerario toponímico.

 1.- ¿Cómo surgió la idea de recoger la toponimia de Lagrán?

Es un ámbito que me ha gustado desde siempre. Parte de mi familia es de muy cerca, concretamente de Obekuri, y desde pequeño he intentado recoger las palabras y los topónimos que utilizaban. Disfruto mucho recogiendo los topónimos y palabras locales de la Montaña Alavesa. Y los utilizo en mi vida diaria.

2.- ¿Qué aporta la recuperación de la toponímia de una zona que mantiene rastros de un pasado en euskera, pero que hoy en día no es euskaldun?

En mi opinión, la aportación se aprecia en varios ámbitos; por un lado, la gente mayor de la zona (que no sabe euskera) se conciencia del sustrato en euskera que tenían sus antepasados. Así, se cumplen objetivos etnográficos e históricos. Por otro lado, los jóvenes y niños/as, que,, al contrario de la gente mayor, saben euskera, conocen denominaciones de montes y prados cercanos. Este objetivo es pedagógico, con cierto toque de nostalgia. Y me gustaría creer que tiene más aportaciones, además de las anteriores.

3.- ¿Cuanto tiempo te tomaron la recogida, el estudio y la edición de los topónimos?

Bastante tiempo, ahora no sé deciros concretamente cuánto. Lo más importante es que el trabajo se vea en la calle, y que se aproveche por los vecinos.

4.- ¿Por qué Lagrán?

Porque, en el ámbito de la euskaldunización, Lagrán muestra un panorama muy claro de lo que todavía se vive en nuestra época: gente mayor que no sabe euskera, que se ven totalmente fuera del ámbito euskaldun, pero, en cambio, utilizan muchos topónimos y palabras en euskera en su vida diaria.

 

5.- ¿Ha supuesto mucho trabajo llegar a la raíz de las denominaciones?

En unos casos es fácil, está claro, salta a la vista. En otros casos hay que consultar documentación antigua, y aun así, puede haber dificultades. Y en algunos otros casos, desgraciadamente, no podemos saber el origen y el significado de un topónimo, aunque claramente se vea que su raíz es vasca.

7.- ¿Puedes poner algunos ejemplos?

Claro. El primer grupo lo formarían topónimos como “Artamendia”, monte (“mendi”) de encinas (“arte”). Sin embargo, en el caso del topónimo “Antuspia”, es muy difícil saber su significado, aunque se parezca mucho a los topónimos vascos, o, por lo menos, tiene muy pocas similitudes con los topónimos castellanos.

8.- ¿Hasta dónde llega la presencia del euskera en los topónimos de Treviño y Montaña Alavesa?

Cambia según la zona. En el oeste del Condado de Treviño y Arganzón los topónimos en euskera son escasos, porque el euskera se perdió hace mucho tiempo. En las zonas montañosas del este del Condado, y en muchos sitios de la Montaña Alavesa, entre el 30 y el 50% de los topónimos de hoy en día son en euskera.

9.- En general, cual es el interés que tiene la toponimia en la sociedad?

Los puntos de interés pueden ser numerosos, y por ellos nos quedamos maravillados unos cuantos locos. Yo subrayaría dos: uno lingüístico, y el otro histórico. Los topónimos nos enseñan los nombres que los árboles y los animales tenían hace varios siglos. Y, además, mediante los topónimos podemos conocer los cambios que ha sufrido un lugar concreto. Por ejemplo, donde hoy en día hay un maizal, pero su nombre es “Artatza”, sabemos claramente cuál es la especie de árbol que había en esa zona antes del maíz (“artea”: encina).

10.- ¿Cuál será el programa del 23 de septiembre?

Será una  cosa sencilla, pero cálida y cercana: explicaré las razones de realizar este trabajo, algunos topónimos y palabras, y contestaré las preguntas que surjan. También daremos un paseo para conocer los topónimos del lugar.