Ane Pedruzo (Euskarabentura): “Lo que al principio era un sueño se ha convertido ahora en realidad.”

La segunda edición de Euskarabentura ha entrado en la recta final. 120 jóvenes de 16-17 años han realizado la expedición por las siete provincias de Euskal Herria, inmersos en cultura, geografía e historia. Hemos estado con Ane Pedruzo (Gasteiz, 1985) organizadora y June Tirados (Gasteiz, 2003) participante. Les hemos cogido a la altura de Ormaiztegi, entre la visita de Asisko Urmeneta y la de Kike Amonarriz.

-Miren Amuriza, en el Berria, os ha definido de la siguiente manera: “Gente funcional con buenas ideas.” Muchos de los proyectos que se llevan a cabo en Euskal Herria, surgieron de “una pedrada” como dice Amuriza, entre otros la Korrika o Euskaldunon Egunkaria. Y pone vuestro proyecto a la altura de esas propuestas.

A.P: Lo que al principio era un sueño se ha convertido ahora en realidad. Le hemos dedicado muchas horas a este proyecto, ha sido difícil y todavía con la primera edición finalizada, la segunda pendía de un hilo. Pero la evaluación posterior fue tan positiva que no dudamos en comenzar a diseñar la segunda edición.

La comunidad ha crecido sustancialmente  de una edición a otra, los/as participantes de la edición anterior siguen presentes y ya somos unas 300 personas que forman una familia, una red.

-Dos ediciones y ya parece un proyecto consolidado.

A.P: Es un proyecto que tiene todos los elementos para consolidarse, pero tenemos que ir cogiéndole la medida. Tendremos que analizar el impacto real que tiene sobre el uso de la lengua y tomar decisiones.

Euskarabentura es un proyecto necesario para llenar un vacío en el ámbito del ocio. Es uno de los pocos programas dirigidos a jóvenes que tiene como objetivo principal el uso del euskera y había una necesidad de un proyecto así. Son jóvenes en una edad de cambio, que acudirán a la universidad el año que viene y son años en los que la formación, la toma de conciencia se asientan y establecen.

-Participan jóvenes de todo Euskal Herria, de Iparralde y Hegoalde. La división administrativa y sus consecuencias lingüísticas, pueden utilizarse como elemento positivo de cara al uso de la lengua? Dicho de otra manera, siendo el euskera el idioma comunicativo para jóvenes de ambos lados de la frontera, puede ser un elemento práctico de cara al uso?  

A.P: Este año tenemos una participante de Estocolmo!!! Pero si, tenemos 7 jóvenes de Iparralde, y aunque son pocos/as tiene su influencia. Hemos desarrollado estrategias y un protocolo para fomentar el uso. Por ejemplo, tenemos varios de los/as jóvenes con el papel de influencer y a través de su liderazgo en el grupo trabajan como aliados. También hemos puesto en marcha una dinámica ahobizi, con besos y abrazos de por medio…

Por encima de todo tenemos el uso del euskera como objetivo principal. Queremos dar el klik  que proponía la Korrika, aumentar la conciencia e influir en las costumbres lingüísticas.

J.T: Entre los jóvenes de Iparralde y Hegoalde, aunque hay diferencias culturales, tenemos más cosas en común de las que creíamos. Por ejemplo, utilizamos muletillas diferentes, pero por encima de las diferencias que por fuera parecen evidentes, somos muy parecidas.

-31 días por todo Euskal Herria. El recorrido, los/as invitados/as, lugares donde dormir, transporte, comunicación… hay mucho trabajo por detrás verdad?

A.P: Somos 8 en la asociación, de esos/as 3 alaveses/as. Nos organizamos en diferentes comisiones (presupuesto, contenido, recursos humanos, alimentación…). Nos juntamos cada quince días o nos reunimos vía Skype. Es una propuesta que surge desde la militancia y luego ha adquirido patrocinadores/as. Y trabajamos así, para mantener nuestro objetivo principal intacto: la gratuidad.

-Qué os aporta a los organizadores/as y a los/as jóvenes?

A.P: El proyecto nación en Boise, en los Estados Unidos, en 2015. Nos juntamos un grupo de amigos/as y comentamos lo bonito que sería organizar algo similar a la Ruta Quetzal en Euskal Herria. Poco a poco fuimos creando el grupo de 8 y fuimos creyendo en el proyecto. Las ganas de vivir en euskera, un proyecto personal, formar parte de un grupo y otras tantas razones son las que nos motivan.

J.T: Ha sido una magnífica oportunidad de conocer Euskal Herria y como experiencia algo que nunca voy a olvidar. He conocido gente maravillosa y he vivido momentos inolvidables. La relación que hemos tenido con los monitores/as ha sido genial. Una relación muy natural, cada uno sabía cual era su función y su rol, pero el trabajo en equipo ha superado las jerarquías.